El presidente de la República, Rodrigo Chaves, cuestionó la decisión de suspender por tres meses, con goce salarial, al director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Randall Zúñiga.
Según Chaves, esta medida genera “mucho disgusto”, pues afirmó equivale a enviarlo “de vacaciones pagadas”, ya que regresaría a su puesto el 17 de febrero de 2026, justo en plena campaña electoral.
El mandatario insinuó que la suspensión busca “bajar el ruido político” y señaló que, tras las elecciones, podría surgir una justificación para exonerarlo:
“Lo meten al congelador para que no haya ruido político y el 17 de febrero saldrán con alguna excusa para decir que no lo encuentran culpable de nada”.
Chaves también criticó el actuar del Poder Judicial y cuestionó cómo reaccionará Estados Unidos ante la falta de avances en procesos de extradición, mencionando los casos de “Pecho e’ rata” y Celso Gamboa.
Además, advirtió que esta situación podría acarrear un costo reputacional:
“Ellos dicen que no son políticos, pero van a pagar el costo de reputación por alcahuetear a don Randall, mientras todos sabemos qué es lo que están haciendo”.
La suspensión de Zúñiga fue resuelta por la Inspección Judicial en medio de cuestionamientos por presuntas irregularidades en su gestión.