El candidato del Frente Amplio, Ariel Robles, dirigió una carta al expresidente Carlos Alvarado en sus redes sociales, en la que cuestionó que, tras tres años de silencio, ahora reconozca como un “error” haber traído a Rodrigo Chaves al país durante su mandato.
El presidente Rodrigo Chaves aseguró que la pensión presidencial no es renunciable y puso como ejemplo al expresidente Carlos Alvarado, a quien, a su criterio, se le estaría permitiendo “ahorrar a cero interés” para luego recibirla. Las declaraciones no cayeron bien en el exmandatario, quien salió del silencio y calificó al actual jefe de Estado de “mentiroso” y “cobarde”.
“Si en algo me equivoqué, fue en traerlo a usted al país. Por eso le pido perdón a todos los costarricenses”, señaló Alvarado, quien además aprovechó para remarcar que durante su Administración les correspondió gobernar en medio de una pandemia.
En medio de este cruce, el candidato del Frente Amplio, Ariel Robles, intervino para cuestionar la veracidad de las palabras de Alvarado. “Quisiera creerle la honestidad de reconocer hoy, después de tres años de silencio, que cometió un error al nombrar a don Rodrigo Chaves y traerlo al país. Don Carlos, eso sería sencillo si…”, expresó.
El “si” al que hace referencia Robles se desarrolla en los párrafos siguientes de la carta, donde cuestiona por qué las disculpas no llegaron antes, pese a una serie de acciones que, a su criterio, ya evidenciaban el rumbo del actual mandatario.
Según Robles, le habría creído a Alvarado si las disculpas se hubiesen dado cuando Rodrigo Chaves anunció su intención de promover una reforma constitucional para permitir la reelección continua del Presidente; cuando planteó una subasta que, según señala, buscaba silenciar a medios de comunicación pequeños y regionales; o cuando empezó a solicitar 40 diputaciones para dominar otros poderes de la República y, en palabras del frenteamplista, “deshacer a su gusto el Estado democrático”.
El candidato también menciona que habría considerado genuino el mea culpa si este se hubiera producido cuando el mandatario comenzó a perseguir, según afirma, a empresarios y políticos que pensaban diferente o lo cuestionaban; cuando arremetió contra el Tribunal Supremo de Elecciones y otros poderes del Estado; o cuando encabezó una marcha contra la Fiscalía, en lo que describe como una confrontación directa con otro poder de la República.
En cada uno de estos escenarios, Robles repite una misma idea: de haberse dado entonces las disculpas, le habría creído.
“Pero no. Usted hoy después de años de silencio y otras personas asumíamos la confrontación con un gobierno antidemocrático y autoritario. La única expresidenta que asumió un rol fue doña Laura Chinchilla. Usted y otros guardaron vergonzoso silencio. Hoy sale de su silencio por una clara pose electoral y porque le tocaron el ego. La defensa de la democracia costarricense don Carlos, no debe ser una calculadora electoral. Quien piense así, no sabe en la elección que estamos”, finalizó.
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