Álvaro Ramos en Cartago
Álvaro Ramos dio este fin de semana un giro relevante en su discurso sobre el Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias (ROP) al afirmar que, de llegar al poder, devolverá el ROP “con responsabilidad, pero con firmeza” como parte de un plan de alivio económico frente al endeudamiento que, según dijo, agobia a miles de costarricenses.
El candidato liberacionista enmarcó la propuesta dentro de una estrategia para enfrentar lo que calificó como una “bola de nieve de deuda injusta”, que afecta a trabajadores, agricultores y pensionados, y que —advirtió— expone a muchas familias a perder sus medios de trabajo o a caer en redes de financiamiento informal vinculadas al crimen organizado.
Este planteamiento contrasta con la postura que Ramos sostuvo al inicio de la campaña, cuando se mostraba reticente a permitir el retiro total e inmediato del ROP. En ese momento, el economista advertía sobre los riesgos para la sostenibilidad del sistema de pensiones y se inclinaba por esquemas graduales o por tractos, bajo un enfoque técnico y actuarial.
Ahora, el discurso incorpora un componente político y social más marcado. Ramos sostiene que el alivio no solo pasa por atender la deuda, sino por recuperar la confianza en un sistema que considera golpeado por la actual administración, así como por responder al aumento del costo de vida, los salarios congelados y pensiones que, según afirmó, “ya no alcanzan”.
El giro reabre el debate sobre hasta dónde puede flexibilizarse el ROP sin comprometer su naturaleza previsional. Mientras sectores técnicos han advertido históricamente sobre los efectos de liberar estos fondos de forma amplia, la presión social por liquidez inmediata se ha convertido en un factor central de la campaña electoral.
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