Costa Rica registró este 15 de octubre un total de 691 homicidios en lo que va del 2025, superando la cifra alcanzada en la misma fecha del año anterior. Los datos reflejan una tendencia sostenida al alza en los crímenes violentos, con un promedio de 2,4 asesinatos diarios, lo que equivale a una muerte cada 10 horas.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) había advertido desde la primera mitad del año que, de continuar esta dinámica, el país podría cerrar el 2025 con aproximadamente 900 homicidios, e incluso acercarse al millar de casos si no se implementan medidas inmediatas. Las autoridades judiciales enfatizan la necesidad de acciones urgentes, especialmente porque el segundo semestre suele registrar un aumento en los hechos violentos.
Pese a estas alertas, el Gobierno ha minimizado el fenómeno. El presidente Rodrigo Chaves y el ministro de Seguridad, Mario Zamora, han asegurado que todos los delitos, salvo los homicidios, están bajo control.
No obstante, el director del OIJ, Randall Zúñiga, cuestionó esa postura en declaraciones a CRHoy, señalando el aumento significativo de actos violentos que terminan con la pérdida de vidas en distintas regiones del país.
“No se puede minimizar que estemos proyectando cerrar el año cerca de los 900 homicidios, cuando hace apenas tres o cuatro años registrábamos menos de 600. Estuvimos casi una década por debajo de esa cifra”, afirmó Zúñiga.
El jefe policial agregó que el incremento era previsible, no únicamente por la criminalidad, sino también por factores temporales.
“El segundo semestre tiene más días naturales que el primero, y si no se toman medidas distintas, en dos o tres años podríamos superar la barrera de los mil homicidios”, advirtió.
Actualmente, el país suma ocho homicidios más que los registrados el 15 de octubre de 2024, y algunos días la diferencia supera los once casos. En la primera quincena de octubre se contabilizan cinco asesinatos más que en el mismo periodo del año anterior.
De los 691 homicidios, 456 (66%) se relacionan con ajustes de cuentas o venganzas. Además, 90 casos siguen bajo investigación, 66 ocurrieron durante riñas y 32 están vinculados a violencia doméstica.
La violencia impacta principalmente a los jóvenes: 250 víctimas tenían entre 18 y 29 años, mientras que 29 adolescentes y ocho niños también murieron. Trece adultos mayores figuran entre los fallecidos. En total, más de 60 mujeres fueron asesinadas este año, junto con 28 víctimas inocentes, diez de ellas mujeres.
El 80% de los crímenes se cometió con armas de fuego, seguido de 66 homicidios con arma blanca y 74 con otros instrumentos.
La provincia de San José concentra un tercio de los casos, con 233 homicidios, un incremento del 24% respecto al año pasado. Guanacaste reporta 66 asesinatos (cuatro más que en 2024), mientras que otras provincias presentan leves disminuciones: Limón (140, tres menos), Puntarenas (103, 24 menos), Alajuela (78, tres menos), Cartago (44, 12 menos) y Heredia (27, siete menos).
Los registros oficiales muestran que la violencia homicida ha aumentado durante toda la actual administración.
El 2023 fue el año más sangriento de la historia reciente, con 906 homicidios. En 2024, se contabilizaron al menos 871, y en 2022, primer año del gobierno de Rodrigo Chaves Robles, fueron 661.
A pesar de estas cifras, el Ejecutivo mantiene su narrativa de control. Chaves aseguró en su programa televisivo semanal que existe una “nebulosa mediática” sobre la inseguridad y que “el desastre de seguridad pública no es tan grave como lo quieren presentar”.
Por su parte, el ministro Mario Zamora reiteró que “solo el delito de homicidio está fuera de control” y aseguró que el país “no ha perdido el control de la situación”.
Aun así, los números reflejan un escenario preocupante. Si la tendencia persiste, el 2025 podría convertirse en el año con más homicidios en la historia reciente del país, lo que refuerza las advertencias del OIJ sobre la necesidad de medidas concretas para frenar la violencia.