La salud mental y emocional de la exfiscal subrogante Verenice Smith, acusada junto a Johnny Araya de tráfico de influencias, evitó que el alcalde de San José se sentara en el banquillo de los acusados
por: Esteban Mata / 24 enero, 2020
No era su despresión. Pero igual funcionó.
La salud mental y emocional de la exfiscal subrogante Verenice Smith, acusada junto a Johnny Araya de tráfico de influencias, evitó que el alcalde de San José se sentara en el banquillo de los acusados por tráfico de influencias.
La situación se da una semana antes de la elección de Alcaldes a la que se postula para reelegirse por cuarta vez.
Este martes estaba todo listo para que el debate por tráfico de influencias en su contra diera inicio. El equipo de abogados de Araya, Smith y el también acusado exfiscal y exmagistrado Celso Gamboa, estaba ya sentado en el salón de debates cuando el tribunal dio la razón a la solicitud de suspensión del juicio.
No se trató de una consideración a las peticiones de Araya de suspender el juicio, curiosamente, establecido a partir de una denuncia por tráfico de influencias, relacionada con un trámite en el cual, para la elección de alcaldes pasada, en la que Araya solicitaba que se extendiera un certificado de que no tenía causas abiertas.
Araya sigue siendo el candidato a la Alcaldía por San José, y aunque años atrás intentó evitar que se mencionara que tenía causas abiertas, para esta oportunidad, esas formas, ya parecen no importar, pues en esta elección, que se celebrará el próximo 2 de febrero, es más que obvio que Araya enfrenta un proceso judicial.
Pese a las solicitudes de Araya de suspender el juicio por la implicación en sus derechos políticos, y a las observaciones frente al factura política que podría mediar en su proceso, lo cierto es que la suspensión del juicio no evitó titulares que reseñaran que enfrenta una causa por tráfico de influencias.