Presidente enfatizó en que la huelga en la seguridad social ya había afectado a más de 122.000 personas, y aseguró que en función de su investidura, debe gobernar “para las mayorías”.
por: Esteban Mata / 14 agosto, 2019
La presión social, las miles de citas atrasadas y cirugías paralizadas entre otras afectaciones, precipitó al Ejecutivo a una negociación en la cual la posición del Gobierno quedó mal parada ante el Congreso y buena parte de la opinión pública.
La tarde de este miércoles, el presidente, Carlos Alvarado, defendió, con algo de enojo, las gestiones del equipo negociador del Gobierno con los sindicatos, encabezado por el presidente de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Román Macaya y el ministro de la Presidencia, Víctor Morales.
Alvarado enfatizó en que la huelga en la seguridad social ya había afectado a más de 122.000 personas, y aseguró que en función de su investidura, debe gobernar «para las mayorías», por lo que debieron buscar una salida a la afectación en citas y servicios médicos.
«¿Qué pasa si el Gobierno no actúa y si eso se prolonga?», cuestionó Alvarado, para añadir ¿Y la gente, y la vida de las personas y las familias? Y no estamos hablando de aquellas personas que pueden pagar medicina privada, estamos hablando de aquellas personas que no tienen otra opción y la tienen en la Caja Costarricense de Seguro Social», afirmó Alvarado.
El presidente y la CCSS recibió una lluvia de críticas luego que la tarde del lunes se hiciera público el acuerdo entre el Ejecutivo y los sindicatos de la Salud.
Diputados de oposición del PLN, el PUSC y las bancadas evangélicas se manifestaron ayer en función de boicotear proyectos de ley dirigidos a financiar mediante créditos internacionales la operación del Estado, como protesta por el acuerdo entre sindicatos y el Ejecutivo.
De hecho, la bancada del PUSC pidió a la Contraloría General de la República anular los acuerdos entre la Caja y los huelguistas.
Incluso, la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, se apartó del Gobierno y dijo que no estaba conforme con lo negociado.
Aún así, esta tarde, Alvarado reaccionó con firmeza y reclamó a quienes señalan que actuó de forma blanda con los sindicalistas.
Reclamo
«No es de recibo que digan que este gobierno ha sido débil o blando, porque díganme a mí, ¿quién ha adoptado las medidas que ha adoptado este gobierno para las finanzas públicas o poner la casa en orden?», dijo, en franca referencia a las administraciones pasadas en que sin éxito, se impulso un plan fiscal.
El mandatario insistió en que no hubo nuevos pluses o beneficios para los sindicalistas, y por el contrario, hizo un recuento de huelgas de gobiernos pasados en los que, a partir de medidas de presión y huelgas, los sindicatos obtuvieron beneficios que han venido a erodsionar los estados financieros de la Caja.
Alvarado prácticamente le tiró sobre la mesa a sus contrincantes políticos y críticos en medios de comunicación que en las huelgas de otros gobiernos sí se dieron pluses.
«Se hizo en la huelga del 82, en la huelga del 85, en la huelga del 90, en la huelga del 99, en la huelga del 2004, en la huelga del 2007, y este gobierno, no lo hizo», reclamó.
El presidente defendió que se acordara llevar a la vía judicial el tema de los pluses salariales de la Caja, y reiteró que no hay un aumento en los pluses, y reiteró que hay dos denuncias por presuntas muertes asociadas a la huelga.
«El Gobierno actuó prontamente», dijo.
El reto quedó en el aire, y ahora, la oposición y los medios de comunicación que apoyaron la aplicación del IVA y del plan fiscal, le critican, por lo que Alvarado dejó en claro que el rumbo del gobierno resuelve los problemas «que por décadas no se tuvo el valor de hacer».
Sin embargo, esto es apenas el inicio de una nueva discusión que se reflejará sin duda en el Congreso y en los foros de discusión en redes sociales.