La Fiscalía Adjunta de Género ordenó seis meses de prisión preventiva en contra del sacerdote Mauricio Víquez Lizano.
por: Aarón Chinchilla / 7 mayo, 2021
La Fiscalía Adjunta de Género ordenó seis meses de prisión preventiva en contra del sacerdote Mauricio Víquez Lizano.
La medida cautelar solicitada fue acogida por el Juzgado Penal de Desamparados, en una audiencia que inició a las 10:00 a.m. y finalizó a eso de las 4:30 de la tarde
Uno de los argumentos que expuso la Fiscalía y que fue avalado por el Juzgado para ordenar la prisión preventiva, fue el hecho de que ninguna de las denuncias que se investiga se encuentra prescrita.
Incluso, la representación fiscal aportó evidencia de que las autoridades mexicanas dieron curso a la extradición de Víquez por la totalidad de los hechos con los que se le vincula, dentro de la causa 18-000854-0994-PE.
La extradición del imputado se consiguió como resultado del trabajo conjunto entre las autoridades costarricenses y mexicanas, con la coordinación de la Oficina de Asesoría Técnica y Relaciones Internacionales del Ministerio Público (OATRI).
Víquez, fue denunciado desde 2003 por supuestos abusos sexuales habría sido ocultado en un principio por las autoridades de la Iglesia católica, sin embargo, luego de la visita del Papa Francisco, tres de sus supuestas víctimas hicieron llegar una carta donde pedían al jerarca de la Iglesia tomar medidas al respecto.
Las prácticas homosexuales de Víquez fueron puestas en evidencia en el 2016, luego de una serie de reportajes del diario La Nación, justo cuando el sacerdote herediano se desempeñaba como vocero de la Iglesia Católica costarricense en temas de familia.
Víquez era un férreo opositor a la legalización de las uniones entre personas del mismo sexo, y un defensor declarado de la familia tradicional.
Luego de las revelaciones, Víquez fue apartado de la vocería de la Iglesia, así como retirado de actividades religiosas.
Tras una serie de publicaciones en el diario La Nación y en el Semanario Universidad, se dieron a conocer testimonios donde el sacerdote aprovechaba la vulnerabilidad de los monaguillos y de jóvenes aspirantes al sacerdocio para abusar de ellos.
Las denuncias salieron a la luz en momentos en que la Iglesia católica atravesaba una de sus crisis más fuertes relacionadas con los abusos a menores de edad.
Al final, tras una ardua búsqueda del párroco, el 18 de agosto del 2019, se consiguió su captura en San Nicolás de los Garza, Monterrey, en el Estado de Nuevo León, al noroeste de la capital mexicana.
Contra Víquez también pesan nueve denuncias canónicas por otros casos de presuntos abusos sexuales.
Sin embargo, la jerarquía de la Iglesia en Costa Rica también se ha visto salpicada: a la fecha se cuentan dos denuncias canónicas contra el arzobispo de San José Monseñor José Rafael Quirós por ocultar las denuncias contra Víquez desde 2003.