Centro de Alta Contención Contra el Crimen Organizado (CACCO)
La presidente de la República, Laura Fernández Delgado, y el ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas, inauguraron este miércoles 14 de octubre el Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO). Esta megacárcel custodiará a los criminales más peligrosos del país tras una inversión de USD $33.155.897,12 (¢16.774 millones).
La visita oficial del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, marcó la discusión sobre los desafíos del sistema penitenciario nacional el 12 de noviembre del 2024, cuando el mandatario recorrió la cárcel La Reforma. Posteriormente, en abril del 2025, el Ministerio de Justicia y Paz consolidó el esquema técnico, jurídico y administrativo del proyecto, e impulsó la estrategia financiera en coordinación con el Ministerio de Hacienda.
Como resultado de este trabajo interinstitucional, las autoridades adjudicaron la obra en noviembre del 2025. La primera etapa completó el movimiento de tierras entre enero y marzo del 2026, mes en que inició el levantamiento de la obra gris.
Actualmente, el complejo abarca 31.048,18 metros cuadrados de construcción dentro de un terreno de 91.000 metros cuadrados. La infraestructura albergará hasta 5.100 privados de libertad distribuidos en cinco módulos de alta seguridad de 17 celdas cada uno, con capacidad para 1.020 personas por nave.
Además, el recinto integra siete fortines, puestos de control, edificios administrativos, controles biométricos, cámaras de videovigilancia (CCTV) y escáneres que detectan objetos ocultos en la ropa o el cuerpo. Estas herramientas tecnológicas apoyarán a la Policía Penitenciaria para impedir el ingreso de artículos prohibidos y prevenir incidentes.
“Esto no es simplemente una cárcel. Este es un monumento a la seguridad nacional. Es el símbolo de un Estado que decidió recuperar su autoridad. De un país que comprendió que no podemos enfrentar las amenazas del crimen organizado con indiferencia, con debilidad o con los brazos cruzados”, aseguró Gabriel Aguilar Vargas, ministro de Justicia y Paz.
Por otra parte, el traslado de los privados de libertad iniciará a finales de octubre bajo valoraciones individualizadas de peligrosidad y seguridad. El centro recluirá a líderes y miembros de organizaciones criminales, cabecillas que dirijan operaciones delictivas desde prisión e individuos vinculados con intentos de fuga, violencia o tráfico de armas, drogas y dispositivos de comunicación.
Asimismo, la ocupación del 100% del CACCO eliminará el hacinamiento penitenciario del país —actualmente en un 59%— y reducirá la saturación de espacios en un 44%, lo que dejará el nivel de sobrepoblación en un 15%.
“Durante años permitimos que las estructuras criminales pretendieran convertir nuestras cárceles en centros de operaciones para seguir delinquiendo. Con el CACCO estamos enviando un mensaje contundente: se acabó la alcahuetería. Aquí no mandan los narcotraficantes, los sicarios ni los cabecillas de las organizaciones criminales. Aquí manda el Estado costarricense. Esta obra es una respuesta firme para proteger a las familias de nuestro país”, afirmó Gabriel Aguilar Vargas, ministro de Justicia y Paz.