El 18 de marzo anterior, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump anunció que negará el ingreso de todos los solicitantes de asilo debido a la crisis del coronavirus.
por: Aarón Chinchilla / 10 abril, 2020
DW/ Washington Post/ PulsoCR. – Desde el inicio de la crisis por el coronavirus, el gobierno de Estados Unidos ha expulsado a unos 10.000 inmigrantes.
Según informó el diario The Washington Post, las deportaciones sumarias o “expulsiones” empezaron a aplicar el 21 de marzo anterior y la medida se amparó en “normas de emergencia adoptadas para evitar su propagación”.
Asimismo, se precisó que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés) tiene, al menos, 100 personas bajo su custodia, esperando un proceso de deportación.
Mark Morgan, comisionado interno de la CBP detalló al medio que “no se trata de inmigración, sino de salud pública y presentar estrategias agresivas de mitigación y contención”.
“Los que están indocumentados o no tienen documentos o autorización son rechazados (…) “, dijo.
Otro punto evidenciado es el cierre de puertas a personas solicitantes de asilo y refugiados.
Las medidas han generado críticas en el Partido demócrata y otros sectores sociales, los cuales han asegurado que la política migratoria estadounidense en media pandemia es “una tragedia”.
La catedrática de Derecho del Boston College, Kari Hong advirtió que Estados Unidos ha abandonando su “compromiso legal de dar asilo a las personas cuyas vidas están en peligro en otros países”.
En la misma línea, Paola Luisi, codirectora de la coalición Families Belong Together, agregó que la administración Trump está “utilizando una pandemia mundial para avanzar en una agenda de supremacía blanca sin tener en cuenta el bienestar de los niños y las familias”.
El 18 de marzo anterior, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump manifestó que negará el ingreso de todos los solicitantes de asilo debido a la crisis del coronavirus.
La medida abarca tanto la frontera con México como la de Canadá y además, se permite a las autoridades expulsar a los inmigrantes indocumentados, sin ningún periodo de detención ni el debido proceso.