Décimo día de huelga y apenas hay «acercamientos» Reforma al empleo público: el verdadero nudo sindical del plan fiscal

No es por vos, como decía el lema de campaña del PAC, ni es por la canasta básica ni por la justicia social, sino por mantener el actual régimen de empleo público, que la base sindical tiene trabado al país bajo un estado de huelga que más se parece a un secuestro, mientras el Gobierno, dirigido por un comunicador, no comunica bien.


Primera reunión "preliminar" entre sindicatos y Gobierno para buscar un "acercamiento" para el negociar fin de protestas. FOTO: ANEP

No es por vos, como decía el lema de campaña del PAC, ni es por la canasta básica ni por el bien de los que menos tienen, como han dicho los sindicalistas. En realidad, el plan fiscal supone un parche para frenar la quiebra del Estado por un lado, frente a la lucha por mantener el régimen de empleo público, con sus pluses y reconocimientos, justos e injustos.

El estado de huelga, que más se parece a un secuestro, pone en evidencia a los diferentes actores políticos, tanto a los que promueven el desaguisado del tortuguismo, el retraso en la prestación de servicios y el boicoteo a la seguridad nacional, como a las falencias sustanciales del Gobierno, donde no hay un norte bien definido tanto en discurso como en fondo sobre la realidad de lo que será este parche tributario.

En tanto, los sindicalistas han sabido ocultar bien sus intenciones, de la misma forma en que el gobierno ha demostrado la incapacidad de comunicar de forma acertada los pormenores de su plan de impuestos, que también tiene sus pecados.

Esta posición tembeleque del Gobierno y el miedo de los empleados del sector público a ver disminuido sus ingresos mensuales y su plan de jubilación, abrieron las puertas a la desinformación, a los comunicados engañosos y a las mentiras, por lo que unos y otros han ocultado información sensible para que, los de a pie, podamos comprender a fondo los efectos del plan fiscal, tanto en el sector público como privado.

Bajo estos y otros supuestos, es que este miércoles se ven las caras representantes de ambas partes, usando a la Iglesia como mediadora.

Sin embargo, a diez días de huelga, el encuentro se va a dar luego de un largo intercambio de mentiras, donde la estrategia de no mostrar los verdaderos motores de la lucha, ponen en riesgo el derecho a la información veraz y oportuna, lo que nos pone en riesgo a todos de que «el país se vaya a la mierda», como dice la diputada Ana Karine Niño, tal y como lo reporté el blog Barra de Prensa.

 

A esto se suma el cálculo milimétrico de Albino Vargas y su equipo de sindicalistas, que con más cálculo, visión y estrategia (a veces no es justo, tienen décadas practicando) lograron arrancar con la huelga el 10 de setiembre, justo para que el malestar nacional se fermentara lo necesario para que la crisis le explotara en las manos al presidente Carlos Alvarado, haciendo de las celebraciones patrias del 15 de setiembre un verdadero fiasco histórico (otra vez) durante un gobierno del PAC.

 

Un paréntesis

Aún no se digiere abiertamente que el mandatario y su gabinete se tuvieran que esconder en la Municipalidad de Cartago en la fecha más emblemática de la democracia costarricense, y peor aún, que la dosis se repitiera el propio día de la Independencia, al meterse detrás de los muros del Teatro Nacional.

No se puede escribir sin sentir algo de pena al ver la producción de video de Casa Presidencial con el tema de la antorcha: es decir, la reinstrumentalización de los símbolos patrios para provocar patriotismo antisindical.

Pero volviendo al punto, el tema aquí no es el IVA, ni es el 1% de la canasta básica, ni es el hecho de que se hable tan poco de la renta global para gravar a los grandes contribuyentes. El tema de fondo es el caballo de troya que venía en el expediente de fortalecimiento de las finanzas públicas; la reforma al empleo público.

Enojo silencioso

Si bien el Régimen Municipal no ha aparecido como uno de los actores principales de la huelga, es innegable que el impacto sobre este conglomerado se refleje como un espejo tanto en el resto del sector público como a lo interno de las comunidades, y más en un país con 82 gobiernos locales en solo siete provincias.

La Unión Nacional de Gobiernos Locales (UNGL) se encargó desde julio, tanto la directora ejecutiva de la UNGL, Karen Porras, como la vocera de la entidad, Jessica Zeledón, adelentaron la negativa de este conglomerado al plan fiscal.

Este órgano golpeó la mesa sin que el presidente Carlos Alvarado o los ministros Rodolfo Piza o Juan Carlos Mendoza (sí, Mendoza es el exdiputado que reventó el plan fiscal de Laura Chinchilla en 2012) atendieran las molestias de los municipalistas.

Por su parte, los municipalistas se han encargado de darle salida a observaciones técnicas del impacto que tendría sobre ellos el plan fiscal. Lo que no se ha dicho con claridad, es que lo que resfría a las municipalidades, también impacta al resto del sector público.

Detalles que cuentan

Los servicios brindados por instituciones estatales, como las municipalidades, se verán afectos a IVA, igual que la mayoría de los sectores productivos de bienes y servicios.

El plan fiscal establece un límite a la dedicación exclusiva, de manera que su vigencia no podrá ser mayor a cinco años, por lo que se pierde esa idea de que dicho ingreso forma parte del salario. Además, se obliga a la administración a justificar la razonabilidad de otorgar la dedicación exclusiva a cada funcionario que la solicita.

A esto se suma el que la prohibición cubriría cualquier otra profesión que ostente el funcionario público, aunque se le pague el beneficio solo en función de la que ejerce en la institución.

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En tanto, se pone tope al salario del presidente, ministros, los presidentes ejecutivos, y alcaldes, de modo que no podría superar 20 salarios de la categoría más baja de la administración pública (unos: ¢6 millones). Lo que no han dicho los bancos ni el ICE ni el INS, por ejemplo, es que sus jerarcas quedan excentos de este tope, al ser instituciones en competencia.

Los sindicalistas tampoco han aparecido señalando que el proyecto deja en manos del Servicio Civil y del Ministerio de Planificación el diseño de los instrumentos de evaluación de desempeño que determinarán si alguien se merece o no el pago de anualidades.

Asimismo, el proyecto condiciona el pago de esas anualidades a que los trabajadores a una nota mínima de 80 en esa evaluación de desempeño (aún no se dejan ver las pancartas que apunten esta situación).

 

Por si fuera poco, el proyecto impone un tope al pago de anualidades, que no será mayor al 2.54% del salario base. Si tomamos en cuenta que los funcionarios públicos tanto del Gobierno Central como del Servicio Civil y municipalidades tienen presupuestado el recargo por este concepto, el hecho de que si pasa el plan fiscal dependan de una evaluación, es para muchos motivo de irse a las calles.

Otras implicaciones pasan por el tope a pago de dietas de los miembros de órganos colegiados, como los concejos municipales y otras instituciones.

Además, se aplicará la obligatoriedad de pensionarse por el régimen de la CCSS a todos los nuevos empleados del sector público, lo que conlleva en sí, un límite a pensiones altas.

Todo esto, sin que empecemos siquiera a hablar de la regla fiscal, que es, en fácil, la limitante estatal para que no se pueda gastar la plata que no se tiene.

 

En este caso, cuando la deuda pública supere el 50% del PIB, el Ministerio de Hacienda se puede reservar el derecho de girar o no los fondos con destinos específicos legales, es decir, el Gobierno podría no pasar a las instituciones como el IMAS, Fodesaf y las Municipalidades, los recursos que por leyes especiales se les debe girar y que cada año se vuelve un quebradero de cabeza para la administración, pues simplemente la plata no alcanza.

Al tiempo que se establece que el “reintegro” a Presupuesto Nacional de “los superávit de las entidades públicas”.

Todo esto en teoría, debía ser explicado por cuatro (sí cuatro hasta donde ha trascendido) funcionarios de Hacienda, presentados como traductores fiscales, que se han perdido en el miasma de noticias mentirosas (fake news) que pululan en las redes sociales y se replican en las conversaciones y whatsapp de todo el país.

En tanto, desde Pulsocr.com seguimos a la espera, comiendo palomitas sin IVA, por el momento, al tiempo que se hacen votos y se refuerza el llamado para que se corran las cortinas y entre la claridad informativa para la toma de decisiones y/o posiciones.


PulsoCR

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Esteban Mata /

Periodista, escritor y profesor de periodismo. Cuenta con 20 años de experiencia en el medio; 15 de ellos, en la cobertura de temas políticos. Colaborador de medios internacionales y periodista radiofónico, se especializa en géneros como entrevista, crónica y reportaje.

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