OPINIÓN Por qué un Instituto de la Familia

El Instituto de la Familia representará la defensa de la dignidad humana y de los derechos fundamentales de todos los habitantes del país, la erradicación de cualquier tipo de violencia o estereotipos, la valoración de la paternidad, de la maternidad y la eliminación de los tratos discriminatorios contra cualquier grupo.


*Por Jonathan Prendas.

Los diputados que representamos a Nueva República presentamos un proyecto de ley en el Congreso para modernizar al INAMU y convertirlo en un moderno Instituto de la Familia y la Equidad de Género, que permita el crecimiento y desarrollo equitativo de todos los miembros de este núcleo indispensable de la sociedad.

El proyecto pretende ofrecer soluciones reales e inmediatas a las situaciones de discriminación y violencia que sufren las mujeres, busca luchar contra los roles que las estigmatizan, marginan y excluyen, se enfoca en la prevención. Plantea evolucionar hacia un abordaje integral de los desafíos de nuestra sociedad, con un claro propósito de resguardar los derechos y las necesidades de todos los ciudadanos para acabar con las desigualdades y las relaciones de poder.

Esta iniciativa evitará que prevalezca el discurso divisivo que enfrenta a los géneros por su condición natural, y propone que a través del Instituto se desarrollen iniciativas que integren las políticas públicas relacionadas con la familia, atacando desde la raíz los problemas de violencia, acoso y discriminación.

El interés de Nueva República está en lograr la equidad de género, pues las políticas actuales se basan en resaltar las diferencias entre hombres o mujeres y esto solo profundiza las disparidades que actualmente vivimos. Nuestra orientación es promover el desarrollo humano de manera plena, así como la igualdad de oportunidades.

El Instituto de la Familia representará la defensa de la dignidad humana y de los derechos fundamentales de todos los habitantes del país, la erradicación de cualquier tipo de violencia o estereotipos, la valoración de la paternidad, de la maternidad y la eliminación de los tratos discriminatorios contra cualquier grupo.

Construir una sociedad más justa requiere que los ciudadanos estén por encima de las diferencias y de las ideologías. El género no debe ser considerado como una condición para excluir, separar, minimizar o violentar a nadie, pero lograr ese objetivo supone un proceso que se comienza, fortalece, nutre y crece en el seno del hogar.

A pesar de algunas discrepancias -quizá filosóficas o teóricas-, la realidad es que todos los costarricenses creemos la misma verdad esencial: los hombres y las mujeres somos iguales. Aceptamos que las interacciones en el medio familiar son las que permiten incorporar en nuestro fuero interno los principios básicos de convivencia social; la equidad y el respeto no vienen necesariamente de forma natural, sino que deben enseñarse.

Las personas y las sociedades imperfectas, nuestra propia naturaleza humana y probablemente los condicionantes culturales, en algunas ocasiones afectan nuestro anhelo de equidad, pero nuestro deber es procurar el equilibrio. Las desigualdades que prevalecen en las naciones no son causadas por la biología, sino por las ideas y los prejuicios sociales.

El Instituto de la Familia nos ayudará a generar cambios significativos en la sociedad, lo que también impactará de manera positiva sobre las condiciones de vulnerabilidad económica y social de la población costarricense, uno de los objetivos fundamentales de Nueva República. Sí es posible tener una sociedad más equitativa, pero es indispensable hacer todos los esfuerzos que sean necesarios para lograrlo. En ese sentido, nuestra iniciativa es un paso en la dirección correcta.


Prendas es diputado Independiente

*La opinión expresada en este espacio no necesariamente representa la línea editorial de PULSOCR, sino exclusivamente responsabilidad de su autor.


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