Políticos y gobierno llegaron tarde La maldición de Crucitas: de desastre ambiental a hueso político

La maldición que pesa sobre este pedazo de tierra fronterizo atrae no solo a mineros ilegales, sino también a políticos y oportunistas como la miel a las moscas.

El desastre ambiental en crucitas es ahora abordado por todos los cuerpos policiales del país y la clase política, sin embargo, cuando fue momento de hacer algo preventivo, no se tomaron las cartas en el asunto. Foto: MSP

A las 9:33 a.m. de este miércoles la Presidencia de la República enviaba un comunicado en el que daba a conocer los resultados del operativo «Lapa 1». El relato daba fe de un importante despliegue en el que participaron efectivos de todos los cuerpos de policía del país y que generó revuelo entre la clase política.

La información, así como el golpe político, desgraciadamente llegaron un año y nueve meses tarde.

El daño ya está hecho. Crucitas es una zona de guerra, y la maldición que pesa sobre este pedazo de tierra fronterizo con Nicaragua, atrae no solo a mineros ilegales, sino también a políticos y oportunistas como la miel a las moscas.

El agravante es que ahora, Crucitas no solo se ha vuelto un imán para los saqueadores de su oro, sino también para los operadores políticos que durante años se quedaron en silencio ante el inminente problema que implicaba el oro latente en las tierras de esta zona olvidada del país.

Pero políticos y oficiales llegan tarde a su operativo. Los 120 efectivos de todas las fuerzas policiales del país son incapaces de devolver los cerca de $73,5 millones en oro robado a las tierras que calcula la Dirección de Geología y Minas del Ministerio de Ambiente.

El decomiso de un camión con dos toneladas de sedimentos, y las 62 detenciones, ya son leche derramada sobre la montaña destruida.

Entre la urgencia y el oportunismo

El Gobierno y diputados de la provincia de Alajuela ahora reconocen la urgencia de entrar y controlar una zona que ha permanecido abandonada aún mucho tiempo antes del decreto de interés nacional del 2008 que tiene al expresidente Oscar Arias contra las cuerdas en a Fiscalía.

Cuando aún era tiempo de actuar, en abril del 2017, y las tierras de Crucitas todavía no eran comidas por túneles de 70 metros de largo, y los mineros ilegales no habían derramado su mercurio en la quebrada que lleva el mismo nombre de los cerros, y las cuarterías ilegales aún no se habían levantado para ser destruidas por la Fuerza Pública, ni los políticos ni el Gobierno alzaron la voz.

 

Un par de reportajes aislados fueron la llamada de atención de que algo se estaba empezando a gestar en la zona. Ya para entonces las incursiones ilegales empezaban a arrancar la capa vegetal de las márgenes de la quebrada, ya para entonces, eran recurrentes las carreras de unos cuantos efectivos de la Fuerza Pública que no daban a basto con la delincuencia local.

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Crucitas es ahora el foco de atención de medios y fuerzas policiales, y en tiempos de campaña política, se ha vuelto un tema sexy para los políticos que buscan ganar espacios de cara a los procesos electorales que se vienen para el 2020.

Para ellos, es sencillo, ahora que el daño está hecho, entrar a la zona de la mano de la policía para aparecer en la foto.

Esto no quiere decir que se deba dejar Crucitas a la deriva, todo lo contrario, las más de 350 personas procesadas procesadas por el Ministerio Público en los últimos dos años, así como las 35 personas están con prisión preventiva por delitos cometidos en esa mina, conforman un grito para que la agenda pública lance su mirada sobre este pedazo de tierra que hoy por hoy tiene más policías que maestros.

La trampa burocrática

El exdiputado y ambientalista Edgardo Araya, señala que «algunos políticos de turno se dieron cuenta de que Crucitas es un hueso político al que se le puede sacar provecho».

En su momento, Araya insistió en la necesidad de desarrollar la zona. Sin embargo, la trampa burocrática que pesa sobre la administración pública puso una loza que impedía caminar proyectos como la generación de una sede universitaria en el complejo donde la minera Infinito Gold había tenido su asentamiento.

Araya recordó que incluso el hoy presidente Carlos Alvarado, como presidente del Instituto Mixto de Ayuda Social y como Ministro de Trabajo, intentó, en vano, de promover junto a él proyectos de desarrollo social y sostenible con el ambiente, pero nada de esto se cristalizó en el gobierno de Luis Guillermo Solís.

El exdiputado Edgardo Araya sostiene que es necesario que se mantenga el control sobre la zona de Crucitas. Foto: MSP

Ahora, cuando el desastre ambiental de Crucitas está consumado, la llegada de los políticos se vuelve insana, a menos que venga acompañado de acciones concretas que permitan recuperar, aunque sea en parte, el ecosistema que dominaba la zona, según expuso en un artículo publicado el 9 de enero en los portales de Delfinocr y La Nación, el licenciado en química industrial de la Universidad Nacional, Ricardo Sánchez-Murillo.

«El desastre ambiental de Crucitas no debe ser sometido a un simple cálculo o manejo político. En la era del conocimiento y las sociedades debidamente informadas, los resultados científicos —sean financiados o no por entidades gubernamentales— deben ser comunicados a los ciudadanos, mientras se analizan las opciones para remediar la contaminación puntual de la minería ilegal», agregó Sánchez-Murillo en su artículo.

 


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Esteban Mata /

Periodista, escritor y profesor de periodismo. Cuenta con 20 años de experiencia en el medio; 15 de ellos, en la cobertura de temas políticos. Colaborador de medios internacionales y periodista radiofónico, se especializa en géneros como entrevista, crónica y reportaje.

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