Ofelia Taitelbaum La ironía de la ‘Defensora’ condenada por ofender a los Habitantes

La condena de nueve años de cárcel luego que se demostraran 32 delitos de su parte, arroja una pequeña luz de esperanza en un sistema judicial que suele arrastrar por décadas los procesos contra algunos políticos


La condena contra la exdefensora y exdiputada del PLN Ofelia Taitelbaum, reviste la ironía de las actuaciones de alguien llamado a defender a la ciudadanía que terminó condenada y ofendiendo la inteligencia de la ciudadanía al demostrarse en juicio, delitos por uso de documento falso.

La condena de nueve años de cárcel luego que se demostraran 32 delitos de su parte, arroja una pequeña luz de esperanza en un sistema judicial que suele arrastrar por décadas los procesos contra algunos políticos, tal es el caso, por ejemplo, del también exdiputado del PLN, Jorge Angulo, que sigue sin que se lleve a cabo su juicio por maniobras legales.

Pero en el caso de Taitelbaum, su maestría en administración de empresas en el INCAE, y su alto perfil social como exviceministra, exdiputada y exdefensora de los Habitantes la hicieron objeto de admiración de la mujer de apellido Otárola, una humilde costurera sancarleña que había trabajado con ella por 20 años y que terminó por denunciarla al enterarse que no se podía asegurar, pues tenía asuntos pendientes con Hacienda.

Asuntos pendientes en los que la había metido Taitelbaum, como una maniobra contable para mover sumas de dinero que nunca recibió, y que al estar reportados a su nombre, hacían que Otárola no pudiera asegurarse.

Al no poderlo hacer y pedir ayuda, primero su historia fue desechada por un sistema que no suele poner demasiada atención a quejas que van de abajo hacia arriba.

Foto del 2012 del diario La Nación, durante la segunda boda del expresidente Oscar Arias, en un especial que hizo el diario sobre lo que fue una noche de «elegancia» como se consignó. Foto: La Nación

Pero Taitelbaum no contaba con la cercanía de la costurera con un exjefe del OIJ, así como el enlace oportuno con los periodistas Marcela Delgado, hoy en el medio San Carlos Digital y Carlos Arguedas de La Nación.

Esta conjugación de factores y personas, permitió que lo que parecía una queja inútil contra el sistema, revelara un entramado juego de números y movimientos de sociedades y personas que le permitieron a la exdefensora evadir responsabilidades con el fisco por años.

Taitelbaum acabó pidiendo que su imagen en juicio no se difundiera, y en medio de sus reclamos de inocencia, terminó señalando como culpable a un contador muerto y asegurando que no es el monstruo que la Fiscalía quería pintar.

Y si se permite el comentario, pues no, nunca fue un monstruo, fue una mujer con poder político y económico, que tomó decisiones equivocadas y afectó a terceros que nunca creyó que la pudiesen golpear en los estrados judiciales.

Pero ¿por qué el caso de Taitelbaum reviste tanto interés público? Se ha hablado tanto de su caso y del desarrollo de las audiencias que la prominencia que la reviste va quedando en segundo plano (esos vicios que tenemos al contar las cosas).

Un cisne orgulloso

No es solo la historia del pobre contra el «rico» o de la persona humilde e iletrada contra la gerente y política de trayectoria la que hace de esta historia un hecho digno de narrar.

Su cercanía al expresidente Oscar Arias la revistió en algún momento de su carrera política de un halo de superioridad que proyectó desde sus funciones como viceministra de Vivienda, en el primer Gobierno del Nobel de la Paz, donde su eje temático, además de la pacificación, era el de la construcción de casas de bien social.

La cercanía de Taitelbaum con Arias fue evidente dentro y fuera del Gobierno. Foto: Al Día

 

Taitelbaum, haciendo yunta con el también ya caído en el vacío político, exministro Fernando Zumbado, llevarn adelante la política agresiva de reparto de bonos de vivienda, que permitió la proliferación descontrolada de barrios de interés social en diferentes puntos del país para cumplir la promesa de la dotación de 80.000 casas hecha en campaña.

Ese protagonismo le abrió un espectro de oportunidades políticas que no habría desarrollado de haber seguido su carrera como bióloga.

Sin embargo, sus enlaces políticos y ese apellido judío-costarricense, acompañado de un talante a veces altanero, a veces extremadamente elegante, la hacía caminar como un cisne en medio de muchos de los verdiblancos.

Después del primer mandato de Arias, primero como directora y luego como vicepresidenta del incipiente banco hipotecario, su círculo de influencia se manejó también en el ámbito de los desarrolladores inmobiliarios.

En medio de este escenario asumió la Defensoría de los Habitantes antes de terminar su periodo como diputada del PLN en el segundo gobierno de Arias, en el 2009.

Esta designación generó polémica pues en ese momento diez años atrás, el cargo de defensor de los habitantes era visto como un puesto de control ciudadano frente a injusticias del Estado, y el arraigo oficialista de la defensora parecía que la pondría en una situación de parcialidad política.

Sin embargo, un sector de los medios de comunicación la recibió con los brazos abiertos: «De bruja a hada defensora de todos», decía La Nación en un reportaje especial, al que le siguieron especiales de la revista Perfil de donde se extrae la foto de esta nota, donde se recalcaba la agenda progresista a favor de la FIV y de la unión de parejas del mismo sexo.

Sin embargo, Taitelbaum hizo un esfuerzo por demostrar lo contrario, hay que decirlo, y en este esfuerzo, se plantó como promotora de derechos humanos en beneficio de comunidades minoritarias, como los indígenas

Taitelbaum es una mujer que expira fuerza, y esa fuerza la proyectaba en la política. Parte de la ironía de su condena es que fuese una mujer humilde de San Carlos quien a través de una maniobra astuta apoyada por investigadores y periodistas, quedara al descubierto como una persona que engañó no solo al fisco, sino a quienes la vieron como su defensora por años, bueno, quizás, no a todos.

 


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Esteban Mata /

Periodista, escritor y profesor de periodismo. Cuenta con 20 años de experiencia en el medio; 15 de ellos, en la cobertura de temas políticos. Colaborador de medios internacionales y periodista radiofónico, se especializa en géneros como entrevista, crónica y reportaje.

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