José Manuel Arroyo, Celso Gamboa, Carlos Chinchilla y Doris Arias están fuera La estrecha relación del cementazo y el desmembramiento de la Sala III

El “Cementazo” y el desmembramiento de la Sala III de la Corte tienen un estrecho vínculo. Las relaciones entre magistrados y situaciones derivadas de la investigación por la importación de cemento marcan una ruta que apuró la crisis en el Poder Judicial.


El denominado “Cementazo” y el desmembramiento de la Sala III de la Corte tienen un estrecho vínculo. Las relaciones entre magistrados, políticos y situaciones derivadas de la investigación sobre el préstamo para la importación de cemento marcan una ruta de hechos que atizó una ya declarada crisis en el Poder Judicial.

A poco más de tres años de iniciadas las denuncias periodísticas sobre la importación y el uso de cemento importado por el empresario Juan Carlos Bolaños, el daño más palpable se evidencia en la Sala encargada de revisar la materia penal del país, donde cuatro de sus cinco magistrados titulares están hoy fuera de la Corte y el único que queda está sancionado.

El siguiente es un repaso de esas salidas.

Enero 2017.

El magistrado José Manuel Arroyo afirmó que uno de los motivos para dejar la Corte fueron las supuestas amenazas que hizo en su contra el exmagistrado Celso Gamboa
José Manuel Arroyo

El magistrado José Manuel Arroyo, también vicepresidente de la Corte, se acogió a su jubilación en enero del 2017. Sus constantes choques e incluso supuestas amenazas de parte de Celso Gamboa, motivaron su salida. Esta salida empoderó a Gamboa y a su compañero de Sala III, Carlos Chinchilla, quien cuatro meses y medio después, asumiría como presidente de la Corte.

Arroyo representaba a una facción de la política interna de la Corte opuesta a Gamboa, Chinchilla, Jesús Ramírez y al recién elegido Porfirio Sánchez, de la Sala II y Luis Fernando Salazar de la Sala IV.

Este bloque manejó alianzas políticas a lo interno de la Corte en busca de asumir la presidencia, ante la desdibujada y poco fuerte gestión de Zarella Villanueva.

La salida de Arroyo era provechosa para este grupo. La estrategia era asumir el control del Poder Judicial a través de alianzas para dirigir comisiones y aparatos administrativos, lo que se vio reflejado en el voto a favor de desestimar la causa por tráfico de influencias contra los exdiputados Guevara y Morales, hecho que se dio en febrero del 2017, cuando Chinchilla presidía la Sala.

(Abre paréntesis)

Aquí se hace un paréntesis, pues la influencia de Gamboa y Chinchilla se extendía al Ministerio Público, donde el entonces fiscal general, Jorge Chavarría, ya era objeto de críticas por el lento trámite de denuncias relacionadas con el tema del cementazo y otros cuestionamientos hacia políticos, por mencionar un ejemplo fuerte: el caso del expresidente Oscar Arias y Crucitas, pero esto es harina de otro costal.

(Cierra paréntesis)

Julio 2018.

Ahora acogido a su jubilación, el exmagistrado fue presidente de la Corte por solo 14 meses
Carlos Chinchilla

Conformado el bloque, este grupo de magistrados colocaría a Chinchilla en la presidencia de la Corte Suprema de Justicia en mayo del 2017.

Sin embargo, la ausencia de un plan de trabajo y una débil gestión, poco a poco empezó a descubrir a Chinchilla como un presidente de poca incidencia en el trabajo de orientación de las políticas nacionales dirigidas desde el Poder Judicial.

Pese a ser de una línea dura en el tema carcelario, su reemplazo en la presidencia de la Sala III, Doris Arias, se encargó de hacer que prevaleciera la política garantista, expresada en los proyectos dirigidos a fortalecer programas de justicia restaurativa.

El ahora expresidente de la Corte y expresidente de la Sala III, debió cargar la responsabilidad por la desestimación de la denuncia por supuesto tráfico de influencias de los exdiputados Otto Guevara y Víctor Morales Zapata, y aunque rehuyó por meses esta situación.

Finalmente, la presión mediática y los fuegos internos de la Corte lo pusieron en medio de una vorágine de presiones que terminaron con una sanción en su contra, para él y sus compañeros de Sala III, y producto de esto, se acogió a su jubilación, por lo que hoy está fuera.

Abril 2018.

Su meteórica carrera lo hizo chocar de frente con una realidad donde terminó siendo destituido como magistrado de la Corte Suprema de Justicia en abril pasado.
Celso Gamboa

Una de las piezas claves de este entramado, Celso Gamboa, no había puesto un pie en el Poder Judicial, cuando su hábil forma de conformar alianzas lo llevó a ser sujeto, en 2017, de una investigación por parte de los altos jueces de la Corte, quienes pretendían determinar si había prometido nombramientos a subalternos a cambio de apoyo para ser magistrado.

De aquel episodio salió ileso, pero en menos de un año, el más joven de los jueces de la Sala III,  ahora era protagonista de múltiples publicaciones de la prensa por su vínculo con Juan Carlos Bolaños, atrás quedaba el galardón que recibió de la empresa privada como funcionario del año.

La primera estocada vino cuando, en octubre de 2016, el magistrado y Bolaños viajaron juntos a Panamá, se hospedaron en el mismo hotel, compartieron tragos durante una reunión y hasta pagaron los tiquetes de vuelo con la misma tarjeta de crédito, según una investigación de CRHoy, que también realizó el Semanario Universidad.

El estudio de las comunicaciones de Bolaños y los diputados, revelado por los dos medio de comunicación el mismo día, fue realizado por la Oficina de Planes y Operaciones del OIJ, y así consta en el informe 876-OPO/UAC/ART-2015, preparado a solicitud del entonces fiscal general, Jorge Chavarría, quien estaba al frente de las pesquisas, y a quien, precisamente las irregularidades en la tramitación de este caso, le costó su puesto.

A la luz de los hechos, Gamboa también acompañó al empresario a la Fiscalía de Delitos Económicos, hubo un informe que revelaba 662 comunicaciones por llamadas o mensajes de texto entre ambos, y una polémica declaración del expresidente Herediano, David Patey, sobre una supuesta solicitud que le hizo el magistrado para otorgarle un préstamo a Bolaños.

Con una carta de presentación de 12 causas abiertas en la Fiscalía General de la República, de poco le sirvió el ‘lobby’ en la Asamblea Legislativa para evadir el despido, los mismos diputados que lo nombraron se convirtieron en verdugos y dictaron su salida del Poder Judicial el 10 de abril.

Celso Gamboa, cuyo meteórico ascenso en el Poder Judicial y el Poder Ejecutivo incluyó puestos como director de Inteligencia de los gobiernos de Laura Chinchilla y Luis Guillermo Solís, también se desempeñó como ministro de Seguridad, luego fiscal adjunto y finalmente como magistrado de la Sala III gracias al apoyo del Congreso Hoy está fuera del Poder Judicial, con varias causas abiertas, mientras prepara sendas demandas contra el Estado.

Julio 2018.

La expresidenta de la Sala III de la Corte no pudo salir ilesa de la tormenta política que se desató a lo interno de la Corte, y se vio obligada a renunciar a su puesto en medio de cuestionamientos.
Doris Arias

El caos y las presiones siguen latentes dentro del Poder Judicial y se da una nueva baja. De los cinco magistrados de la Sala de Casación, cae la tercera ficha, la presidenta de la Sala III, Doris Arias, quien, con una extensa hoja de vida en materia de equidad de género, anunció su jubilación.

La magistrada coadyuvó a desestimar la causa contra los entonces diputados Guevara y Morales, y para rehuir a la suspensión de dos meses solicitó una medida cautelar que un juez del Tribunal Contencioso Administrativo acogió en tiempo récord. Por eso hecho, ahora el Ministerio Público investiga un posible tráfico de influencias.

A pesar de que el Tribunal rechazó la medida cautelar, finalmente la suspensión de dos meses no tuvo ningún efecto sobre Arias, ya que el 30 de julio anterior, se sumó a la lista de jubilados encabezada por Arroyo y Chinchilla.

En un último intento de llevar agua a su molino, la jueza hizo circular una carta de despedida, pero el mensaje dejaba más dudas que respuestas, las líneas de ese escrito apuntaban contra detractores que por ahora no tienen nombre y apellido, mientras atrás quedaban 33 años al servicio del Poder Judicial.

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Doris Arias, magistrada presidenta de la Sala III, encargada de la política de Justicia Restaurativa y aliada de Gamboa y Chinchilla en votos clave, está fuera.

El más veterano de los magistrados de la Sala III y de la Corte Suprema de Justicia está castigado con dos meses de suspensión por errores procesales relacionados con las investigaciones en torno a la importación de cemento chino.
Jesús Ramírez

Solo queda un sobreviviente, un magistrado cuyo perfil le ha valido serias críticas por su forma de amarrarse al puesto, al punto de ser respetado por unos y malquerido por otros, Jesús Ramírez, la pieza silenciosa sobre el tablero de este ajedrez llamado ‘Cementazo’, que busca salir airoso con tan sólo una suspensión de dos meses.

Arroyo, Gamboa, Chinchilla y Arias están fuera, algunos renunciaron por tensiones o diferencias entre ellos, pero aún queda un cabo suelto, por lo que cabe preguntarse, ¿quién será la siguiente pieza del ajedrez en caer por los daños colaterales del cemento chino?

En medio de que el Poder Judicial busca la forma de reinventarse, la responsabilidad de darle un respiro y credibilidad a la Sala III, recae por ahora sobre los hombros de los magistrados suplentes Sandra Zúñiga, Rosibel López, Rafael Segura, Jorge Desanti y Jaime Robleto.

 

 

 

 

 


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