OPINIÓN / QUINTA COLUMNA La convención del PAC más allá de lo obvio: “Ser un pipi está bueno”

"El PAC nos puso a debatir otra cosa. Nos puso a debatir acerca del decorado de las cortinas del baño de las visitas, cuando lo más importante, era poner a la gente a discutir si todos comían en la casa"


*Por Héctor Solano Chavarría.

Circulan en redes diversos sentidos que al respecto de lo que se define mañana, apuntan todos en la misma línea:

De un lado, se encuentra el proyecto de candidatura de Welmer Ramos, que de cierto modo, representa una vuelta al ideario más fundacional del PAC, de corte más estatizante.

Y del otro, el proyecto de Carolina Hidalgo, que expresa continuidad respecto de esa combinación característica de la gestión CAQ: neoliberalismo en lo económico y autoritarismo en lo político, revestido de “progresismo” en lo valórico y en “materia de derechos humanos” (feminismo blanco).

Un proyecto representa una vuelta a los valores fundantes del “Ottónsmo” (independientemente de si eso existe o no) y a regañadientes, de alguna manera levanta o reivindica el “legado” de la gestión LGS (independientemente de si eso existe o no).

El otro, si bien no lo dice abiertamente (como suele suceder en el PAC), sería el proyecto del “gobierno de unidad nacional” de los André Garnier, las Edna Camacho y los Rodolfo Piza.

Y lo es, en tanto soslaya la complejidad. Por ejemplo: ¿a cuál de las dos candidaturas apoyarán las “estrellas” progre de esta gestión, como es el caso de Camilio Saldarriaga o del diputado Enrique “Quique” Vásquez? ¿O a quién apoya Víctor Morales Mora? ¿Ana Helena Chacón, la ex vicepresidenta y heroína del feminismo blanco en Costa Rica, apoyará a alguno de esos candidatos?

Creo que son preguntas que pueden ayudar a matizar esas visiones esencialistas del problema. No me voy a detener ahí. No me parece que el país y el mediocre clima preelectoral esté para emprender cruzadas de ningún tipo. En fin.

Carolina Hidalgo es la mejor candidata dentro de lo que hay, para el PAC. Me pueden acusar de “funcional a la derecha”, pero es así.

A través de la candidatura de Carolina Hidalgo, el PAC tiene la enorme posibilidad de seguir en elecciones, poniendo a debatir a lxs costarricenses alrededor de falsas dicotomías.

Como fue claro en 2018, la candidatura de Carolina Hidalgo es una candidatura que le permite al PAC, la posibilidad de hacer una campaña alrededor de una supuesta grieta entre progres y “fundamentalistas”.

La supuesta grieta entre la educada e iluminada clase media del valle central –clase media cada vez más desapegada al estado y a lo público, que nadie se confunda-, y la “gradería de sol”, la masa esa ignorante y “ramacheca” que representan todos esos pobres que viven en las costas y en las zonas rurales.

La pregunta se cae de obvia: ¿a quién apoyaría Beto Cañas de estar vivo? ¿A Welmer Ramos o a Carolina Hidalgo?

Esa manera de encuadrar la campaña es la que le conviene al PAC

Es un encuadre que al tiempo que le permite eludir tener que discutir acerca de los porqués de la desigualdad social, o del creciente proceso de empobrecimiento y exclusión que experimenta nuestro país, le permite NO INCOMODAR al poder.

Es más cómodo poner a la gente a debatir en clave civilizados vrs. bestias o subnormales, que habilitar desde el PAC a que en campaña se interpele la concentración de poder y de riqueza. Que de eso se encargue la izquierda, gritan muchas veces desde el PAC con cierta soberbia.

Y ese es el pecado de Welmer Ramos.

Welmer Ramos quiere poner a discutir a la gente en esa clave. Pero esa clave “no pega”

No es “cool”. Resta por todo lado. Y resta por todo lado, porque en este país desde hace años se dejó de pensar. El estado es el problema, pero no sabemos porqué.<

Welmer Ramos es el candidato más cercano a la visión de país que seguimos sosteniendo muchxs. La visión que rescata el valor de lo público y de la intervención estatal en la economía como condición para el bienestar.

Pero esa visión pareciera que en términos de disputa por el sentido, está “fuera de época”. La visión imperante, la que sí pega, es que está bueno ser “pipi”. Que no serlo es estar más bien, “fuera de época”. Que estudiar en la UCR no es algo tan “cool” como lo era antes.

Y de eso se debe hacer cargo el PAC.

En unos casos movido por el oportunismo electoral, como en otros, por la razón pragmática en materia de conseguir gobernabilidad, el PAC incentivó el que la gente dejara de pensar.

El PAC nos puso a debatir otra cosa. Nos puso a debatir acerca del decorado de las cortinas del baño de las visitas, cuando lo más importante, era poner a la gente a discutir si todos comían en la casa. Y porqué.

Lo de Welmer Ramos es loable, sin duda. Pero llega tarde.

Que Carolina Hidalgo y lo que su proyecto representa sea la mejor candidatura posible para el PAC, ya en sí es un dato.

Ya lo sé. Lo mío suena a pesimismo. Pero es lo que hay… Espero estar equivocado.


*La opinión expresada en este espacio no necesariamente representa la línea editorial de PULSOCR, sino exclusivamente responsabilidad de su autor.


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