El Fondo Monetario Internacional es enemigo de nuestra libertad y de nuestra soberanía

El objetivo principal de la política de sometimiento al “Fondo Monetario Internacional” tiene el propósito de encadenar la vida económica y social al modelo neoliberal, ponerla al servicio del capital financiero internacional y someter de modo absoluto la vida social y política de nuestro país.


Foto Aarón Chinchilla. Todos los derechos reservados ©

*Por Humberto Vargas Carbonell

El país, vale decir la sociedad costarricense, marcha por un camino que anuncia una tragedia. Los que ejercen el poder, cuando dicen que representan al pueblo no dicen una verdad, lo real es que actúan para favorecer a un pequeño grupo de explotadores.  La “representatividad” es una nefasta falacia. El proceso electoral, tal como se organiza y se desarrolla aquí, sirve para consolidar el poder de los grandes ricos y de los monopolios extranjeros y, contra lo que dice la demagogia imperante, es un recurso para engañar y explotar al resto de la población. Ese es el mundo real en nuestra Costa Rica.

La llamada “democracia representativa”, en las condiciones políticas determinadas por la correlación fuerza de las clases sociales y según las normas  del Código Electoral vigente, garantiza a los burgueses más poderosos el ejercicio del poder real. Es evidente que el poder político lo ejercen directamente los burgueses, siempre sometidos al imperialismo, a través de la actividad de los poderes del Estado, vale decir, los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. A estos hay que sumar al Tribunal Supremo de Elecciones.

Esa realidad, brutal e ingrata, es el paisaje vital  para los verdaderos productores, los obreros y los campesinos y, aún peor para los sin trabajo y para los que viven en pobreza extrema. Para la sociedad burguesa estos sectores sirven para la explotación y para que, cada cierto tiempo, se les llame a participar en procesos electorales pero apenas en la medida en que sirven para fingir un proceso “democrático representativo”. A esta mascarada algunos le llaman la “democracia de un minuto”, el tiempo que se consume en marcar una boleta y luego regresar al  mundo de los desplazados.

El diseño electoral burgués  garantiza el poder para los capitalistas subordinados, quienes obedecen al amo imperial, aun cuando tengan que pisotear los derechos humanos de los trabajadores. Lo derechos sociales consolidados y el derecho a la protesta social, siendo los derechos de muchos, son también un elemento primordial de los derechos humanos. El  poder formal que resulta de los comicios electoreros siempre está subordinado a un poder real, que es el de los grandes ricos y de los intereses imperialistas

El Gobierno de Carlos Alvarado ha logrado concentrar todo el poder en la burguesía más reaccionaria y egoísta, tanto que  ha renunciado incluso el modelo de las concesiones demagógicas alimentadas por el engaño y la mentira. Estas reformas casi siempre no pasan de ser  pastillas de explotación endulzadas por la demagogia.

El objetivo principal de la política de sometimiento al “Fondo Monetario Internacional” tiene el propósito de encadenar la vida económica y social al modelo neoliberal, ponerla al servicio del capital financiero internacional y someter de modo absoluto la vida social y política de nuestro país.

Las consecuencias más graves de este sometimiento las  sufrirán los trabajadores asalariados, los campesinos y todos los pobres. También golpeará muy seriamente a la burguesía media y a los pequeños empresarios.

Estas capas sociales también resentirán las consecuencias de la profundización de brecha social. La desigualdad es la consecuencia más brutal del dominio de la gran burguesía  y del imperialismo.

Los costarricenses somos parte de un mundo donde el 1% más rico de la población mundial concentra más riqueza que el 99% restante. Esta realidad es inadmisible; rebelarse es una necesidad política y un mandato ético. Nadie está legitimado para obligar a los pobres a aceptar esta situación, y, por supuesto, mucho menos el Presidente Alvarado y sus adláteres.

Como lo dice el señor Oded Grajew: “Los derechos humanos, la preservación del medio ambiente y la democracia son valores fundamentales para el proceso de civilización, para la vida en el planeta, para el bienestar de todos, y no solo para unos pocos. Que el libre mercado, sin reglas ni límites, significa promover la ley de la selva donde el más fuerte se hace más fuerte y el más débil se hace más débil-o desaparece. El resultado es el aumento brutal de las desigualdades”.

Esta ley de la selva es lo que anhelan los multimillonarios, su gobierno y sus partidos políticos. Si quieren guerra habrá guerra. Ya lo verán.

El gobierno actual es un gobierno tuerto, para decir lo menos.  Con el ojo bueno mira al mundo de los ricos criollos y sin ningún tapujo ético se somete a la órdenes de Trump y Pompeo. Se sometió cuando le ordenaron ser parte del bochorno de todos los bochornos, el “Cartel de Lima” y ahora nos quiere someter a los dictados del poder salvaje del Fondo Monetario Internacional. Con el ojo chocho apenas las sombras de las penurias de los trabajadores y de todos los pobres. Y es que le tienen sin cuidado.

Alvarado ganó la Presidencia sin un programa de Gobierno y esto lo ha interpretado como la ausencia de un  compromiso con los electores. Recibió el premio gracias al mágico poder del llamado “marketín político”, que es apenas comparable con la liviandad de un concurso de belleza. Pero no se puede negar que está cumpliendo sus deberes ante los jefes, igual lo hacen los diputados y la llamada sala IV. Se formó un tándem antipueblo tan sólido como nunca antes: presidente, diputados y magistrados.

Y esta situación se torna cada día más peligrosa porque el seno de cada partido burgués, en su propio corazón y bien organizada, está presente la mafia de los corruptos. Corruptos que resuelven con derecho a voz y voto y que forman parte de la mayoría para la  toma de decisiones. Estos corazones corruptos son, en gran medida, los que manejan los actos de poder. Muy pronto  veremos a los grandes ladrones de la hacienda pública pugnando por las candidaturas para las próximas elecciones.

Con votos se nombra al presidente y a los diputados, los diputados nombran a los magistrados y éstos nombran a magistrados del Tribunal Electoral. El presidente maneja el presupuesto de todos. Es un círculo cerrado e impenetrable para los de a pie.

Estos males crecen con la fuerza de las malas hierbas. Su abono predilecto es la corrupción administrativa y los negocios ilícitos.

 


*Vargas Carbonell es Secretario general del Partido Vanguardia Popular (PVP). 

*La opinión expresada en este espacio no necesariamente representa la línea editorial de PULSOCR, sino exclusivamente responsabilidad de su autor.


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