Presión encrudece crisis de imagen de Alvarado Cuando deben aclarar que el Presidente no se escabulló en ambulancia

El problema es que Casa Presidencial deba aceptar que una buena parte de la población creerá el dato, pues la aceptación del presidente es tan pobre, que en esta coyuntura, el que salga escondido en una ambulancia no es un asunto descabellado. 


Los problemas de comunicación siguen afectando al presidente Carlos Alvarado. El fuego cruzado contra el Gobierno y el descontento de grupos de presión molestos con las nuevas reglas tributarias, se suman a los ejércitos de troles que sectores políticos que golpean su imagen.

En la barra de prensa la Asamblea Legislativa se llegó a escuchar la frase: «es tan mala la imagen de Alvarado, que ya se parece a Laura Chinchilla».

El problema tiene una dimensión tan grande, y la contención es tan deficiente (aunque evidente) que aunque se vean esfuerzos de perfiles especializados en la desmitificación de noticias falsas como «Gobierno Aclara», o «No Coma Cuento» de La Nación, además de Doble Check de El Semanario, lo cierto es que en la batalla de la información, por lo general, las mentiras se imponen.

Sobre todo, cuando el Gobierno tiene flancos abiertos de protesta en el sector educación, transporte, infraestructura y a lo interno de la institucionalidad, lo que se traduce de forma muy sencilla: entre más gente enojada con Alvarado, más personas comparten y multiplican el efecto de las noticias falsas o de las que son sacadas de contexto con fines políticos o gremiales.

Y hay mucha gente molesta. Desde su inicio, con un discurso tributario, con el tema de la familia y los valores como catalizador de rencores espirituales y emocionales más allá de la técnica jurídica y el manejo del Estado; Alvarado ha mantenido un perfil de muy poca aceptación popular, con un techo del 30% en cuanto a opiniones aceptables.

Este fenómeno llegó a un punto risible pero increíblemente creíble, como el protagonizado por Alvarado en una acongojante sesión de Consejo de Gobierno en la Casa de la Cultura en Limón, donde debió evitar a la prensa y a la ciudadanía ante la molestia de grupos sociales presentes en el cantón central de la provincia, que reclaman el habitual abandono y el casi cierre técnico sobre Japdeva.

En dicha sesión, un perfil que suele publicar noticias falsas y donde un presentador al mejor estilo de un Juan Diego Castro pero más flaco, trata de enojar a su audiencia señalando e insinuando cosas como la supuesta salida de Alvarado de la Casa de la Cultura de Limón en una ambulancia.

La tensión está en un punto en que líderes sindicales como Albino Vargas, se encargaron de darle veracidad al rumor de la supuesta salida de Alvarado escondido en una ambulancia en Limón.

El problema es que Casa Presidencial deba aceptar que una buena parte de la población creerá el dato, pues la aceptación del presidente es tan pobre, que en esta coyuntura, el que salga escondido en una ambulancia no es un asunto descabellado.

Otro detalle es que, como se apuntó en un artículo previo, todo este enojo acumulado encontrará un punto de pico en este mes de setiembre, del cual, apenas vamos por el día uno.


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Esteban Mata /

Periodista, escritor y profesor de periodismo. Cuenta con 20 años de experiencia en el medio; 15 de ellos, en la cobertura de temas políticos. Colaborador de medios internacionales y periodista radiofónico, se especializa en géneros como entrevista, crónica y reportaje.

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