#ESPECIAL #FRONTERASCOVID #CENTROAMERICA Covid, sicarios y maras en Ciudad Guatemala

'En mercados de Ciudad de Guatemala había mucho peligro y ladrones. En cada esquina arrebataban el dinero. Entonces los vecinos decidieron formar un comité y pagaron como a tres o cuatro sicarios. Miraban a uno robando, pasaba una camioneta, los montaban y ¡pam! los desaparecían. Si miraban que no eran de su equipo, ¡pum! lo mataban o los desaparecían', me cuenta el taxista que me lleva al aeropuerto La Aurora


Foto Aarón Chinchilla.

No era un taxi. Era un carro Hyundai 2010 rojo con una placa terminada en 087. El tramo era de Antigua, la joya colonial, al aeropuerto La Aurora en Ciudad Guatemala.

La noche estaba fresca y el viaje que duraría más de 50 minutos, costaría 150 Quetzales (casi ¢12.000). Antonio Sanabria sería el chofer que nos llevaría la última noche por las calles chapinas.

Todo permanecía muy seguro y atrás quedaban las advertencias de locales, propios y extraños sobre las maras, grupos sociales están constituidos principalmente por jóvenes de sectores populares agrupados en clikas (unidades barriales), donde controlan una parte específica de territorio.

En los barrios, el tema de los maras es un tabú: Del ‘vago, drogo y maladrín’ al cual, los mismos Estados Unidos han llamado a combatir no se habla. En las calles, preocupa más el Covid-19 que los ‘sádicos tatuados’.

‘Aquí lo primero que nos van a inyectar es cerveza y guaro porque de las vacunas no se sabe nada ¡cabal’! Hace poquito llegaron unas de Israel, pero solo van para los médicos, decía el conductor.

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Foto Aarón Chinchilla.

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Este es el relato de un taxista guatemalteco han tenido que sortear la pandemia del Covid-19, la poca entrada económica y de forma paralela, ‘aprender a convivir’ con los maras.

‘Fíjese que el año pasado estuvo bonito. Pero ahora con esto del Covid todo cambió, asegura Juan Carlos mientras de fondo suena una salsa del Willy Colón.

‘A mí me dan por este viaje como 45 Quetzales. Se han bajado los precios. Nosotros tenemos que (pagar) llantas, aceite, gasolina, comida. No da, pero por toca trabajar duro para llevar algo a la casa. En algunos lados, la gente se cuida y en otros no. ¡Les pela! Muchos andan sin mascarilla, pese a ser obligatorio. Usted se baja y yo desinfecto. Yo me cuido, pero otros les va’, explica.

¿Y cómo pensás que el Gobierno está manejando esto de la pandemia?

¡Perdón por esto, pero el Gobierno hizo una hueveadera de millones de Quetzales que no tiene una idea! Pidieron ayuda de no sé qué o no sé dónde. ¡Qué 450 millones! ¡Qué 150 millones! ¡Qué 100! ¡Bah!. El Presidente Giammatei dijo que iba a dar un bono familia, que iba a bajar la luz, que iba a dar víveres.

Desde que empezó la pandemia aquí, solamente Dios me mantiene. Yo no he recibido ni un centavo ni una ayuda. Si yo no trabajo, no como. La gente estaba cansada y estuvo a darle golpe de Estado por estar pidiendo otro préstamo de 500 millones. ¡Guatemala está toda vendida ya pues por todos los millones pedidos por lo de la pandemia! Cuando empezó, salió regalando mascarillas ¡Eso fue todo! Pero hasta aquí, beneficios ninguno.  Quería otro préstamo para las inyecciones, pero ¡cómo que no! Aquí es sálvese quién pueda y más aquí con lo de las maras.

¿Cómo está el tema de las maras acá?

La verdad, ha disminuido bastante. Siempre hay lugares donde hay muchas maras, pero ha bajado mucho. Igual, siempre hay que estar precavido porque uno nunca sabe.

¿Cuáles?

La mara Salvatrucha (MS-13), la mara 18 y la tres puntos.

¿Se disputan zonas?

Eso sí. Hay casos de enfrentamientos de zonas porque ellos quieren mandar en los territorios, pero gracias a Dios se ha calmado bastante porque algunos alcaldes han puesto de su parte. Aquí la Municipalidad de Mixco han puesto cuestiones de vigilancia. No es tan fácil para ellos. Sabe, muchos son patojos (jóvenes) y otros son de 18 en de adelante.

Son patojitos que andan tatuados que no tienen nada que hacer ¡va! Muchos tienen problemas familiares que se meten a las maras. La verdad es que en muchas zonas no se han logrado meter porque hay grupos de personas que no les gustan esas cosas y se encargan de solucionar a su forma.

DATO DURO: El SARS-CoV-2 es de 1.115,9 casos positivos por cada 100.000 guatemaltecos, mientras que la tasa de mortalidad es de 39,8 decesos por cada 100.000 ciudadanos y la tasa de letalidad es del 3,6 %

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¿Cómo?

En la terminal de Zona 4 (Ciudad de Guatemala), donde la gente compra frutas, verduras había mucho peligro. Habían muchos ladrones. En cada esquina le arrebataban el dinero. Entonces decidieron formar un comité y pagaron como a tres o cuatro sicarios.

¿Sicarios?

¡Cabal! Miraban a uno robando, pasaba una camioneta, los montaban y los desaparecían. Esa es la forma de limpiar las calles. Nadie les compraba nada. La gente tenía rabia porque tenían que vender su producto. Hizo eso y después, ya la gente empezó a llegar a comprar a esa zona.

Si la gente preguntaba: ¿y aquel patojo que era peligroso? nada más se decía que se desapareció y no más. No se sabe dónde está. Los sicarios andaban con gorra, encapuchados. Solo llegaban, metían a los patojos al carro y ¡pum! ya no llegaban a molestar.

Cuando otro muchacho sabía que estaban desapareciendo sus compañeros y no había una explicación, ya no llegaban a robar. Los mareros siempre andan buscando formas de ver como llegar a robar. Pero en El Salvador es más fuerte que aquí.

Pero también pasaba otra cosa: Antes venían muchos mareros salvadoreños acá. Algunos se pasaban por la frontera de Jutiapa o por Jalapa pero el narco los mataba. Si miraban que no eran de su equipo, ¡pam! lo mataban.

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¿Pero narco y mara no son aliados?

Algunos sí. Otros no. En algunos pueblos por  Antigua, Sacatepequez, Alotenango y Dueñas gobernaba el narco. Cuando la gente reportaba que maras robaban o algo así, el narco daba un par de hombres para que fueran a buscar al que andaba delinquiendo. Ayudaban mucho a cambio de que la gente no dijera nada.

Se formaba un Comité y decían: ayúdenos para limpiar a los maras. Pero no decían nada ni cantaban al narco. Se aceptaba la ayuda y cuidaban a la comunidad. La policía tampoco entraba. Cada feria que había, los narcos traían a grupos como los Tigres del Norte o los Tucanes de Tijuana y todo era bien bonito. Bien protegido. Eran aliados el narco y la comunidad.

Hubo un caso así y después mataron al narco. Cuando murió todo cambió, pero así hay un montón de casos. Se lo bajaron a él y a todo su equipo en su finca de caña. Cuando lo enterraron, vinieron camionetas blindadas. ¡Era extraño! Pero uno sabía de qué se trataba pero no decía nada.

¿Y ahora cómo está todo?

Pues se maneja el narco. En Antigua se maneja mucha droga. Si uno llega de afuera, no parece. Pero uno tiene que llegar con un código. Los gringos compran mucha marihuana. Los guatemaltecos consumen más coca ¡cabal! Guatemala es un cruce de droga para México, El Salvador o para los Estados Unidos.

El narco manda aquí. Casi todos viven carretera al Salvador. Pero el narco manda aquí. El Gobierno tiene que ver también porque ellos no se han metido. Yo creo que ellos (el narco) hasta dan billete para financiar campañas. El narco manda aquí.


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