Por política migratoria “Cero tolerancia” de Trump Canciller Campbell se le planta a política de «cero tolerancia» de Donald Trump

La canciller Epsy Campbell, hizo ayer un llamado a Estados Unidos para que urgentemente cese su política migratoria, luego de una nueva jornada donde varias familias inmigrantes mexicanas fueron detenidas y encerradas, tras ingresar en condición irregular a ese país.


Menores migrantes permanecen en jaulas. Foto: BBC.

La canciller costarricense Epsy Campbell hizo ayer un llamado a Estados Unidos para que «urgentemente cese su política migratoria de separar a niños y niñas de sus familias, luego de una nueva desalmada jornada donde familias inmigrantes latinas fueron detenidas, separadas y encarceladas, tras ingresar en condición irregular a ese país.

El tema tomó un giro dramático cuando trascendieron imágenes de niñas y niños separados de sus padres o familiares por los agentes fronterizos de Estados Unidos, para dar paso a otras donde se ve a niños encerrados en jaulas.

 

 

“En el contexto del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, nuestra representante (Elayne Whyte) fue enfática en hacer eco a cesar esa política migratoria que separa a los niños y niñas de sus padres y madres”, señaló Campbell, luego del Consejo de Gobierno de ayer.

Un día después, Carlos Alvarado, casi que con las mismas palabras de la Canciller, hizo un llamado «vehemente» al país norteamericano para que detenga su política migratoria.

Previo a este pronunciamiento, por los derechos humanos, Costa Rica hizo algunas excitativas al gobierno de Estados Unidos para que no abandonara la política de acercamiento a Cuba, pero en aquel momento fueron planteadas en términos comedidos.

Más allá de ese episodio, o la oposición activa a la política de Reagan por parte de Óscar Arias en los 80’, no habría registro inmediato de una crítica de Costa Rica por una decisión política interna de Estados Unidos.

El muro soñado por Trump

 

Foto: BBC.

 

La fijación de Trump por construir un muro entre México y Estados Unidos, al final tuvo su efecto. Las imágenes de ayer muestran el llanto desgarrador de menores migrantes que no solo son separados de sus familiares, sino que permanecen encarcelados en jaulas.

“Yo no quiero que paren a mi papá, no quiero que lo deporten”, dice una niña, de los 2.342 menores que entre el 5 de mayo y el 9 de junio fueron separados de sus familias al ingresar clandestinamente al país, de acuerdo con datos oficiales repasados al Senado.

En tanto, el mandatario estadounidense, quien no lo piensa dos veces para salirse de organismos internacionales, sino que lo diga el Acuerdo París, ayer le dio una bofetada a la ONU, tras abandonar el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Un día después, y tras verse inmerso en medio de protestas, tanto dentro como fuera de Estados Unidos, el presidente Trump rectificó y prepara una orden para evitar la separación de niños y familias migrantes sin documentos.

«Queremos mantener a las familias juntas. Es muy importante. Voy a firmar algo pronto sobre inmigración que va hacer eso», confirmó hoy el mandatario, quien con su política contraria a los derechos humanos, en esta ocasión tocó una fibra sensible a nivel global, tras las imágenes de menores enjaulados.

 

Esos hipócritas derechos humanos

 

“Damos este paso porque nuestro compromiso no nos permite seguir siendo parte de una organización hipócrita y egoísta que se burla de derechos humanos”, dijo la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley.

¿Derechos humanos instrumentalizados por intereses geopolíticos? Estados Unidos justificó la salida de este órgano, al acusarlo de sufrir una crónica parcialización contra Israel.

El país norteamericano señaló que, a su aliado Israel, se le juzga con “mucha severidad”, mientras se permite tener dentro de la organización a regímenes reconocidos por su “transgresión constante de los derechos humanos”, como el de Maduro en Venezuela.

 

 

Desde diciembre del año pasado, Estados Unidos daba indicios de tener discrepancias con las posiciones de este organismo internacional, pues en aquel entonces se retiró del Pacto Mundial de la ONU sobre protección de migrantes y refugiados.

Esa decisión se tomó al considerar que la política migratoria debía estar en manos “sólo” de los estadounidenses, es decir, sin la injerencia de ningún organismo internacional.

«Estados Unidos está orgulloso de su herencia migratoria y de nuestro duradero liderazgo moral al dar apoyo a los migrantes y a los refugiados en todo el mundo… Pero nuestras decisiones en política migratoria deben ser tomadas siempre por estadounidenses y sólo por estadounidenses», señaló Haley.


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